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Capítulo 19: Transformación

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  Me dolía mucho la espalda, apenas podía moverme ni tan solo podía hacer nada, solo gritar para que viniera alguien en mi ayuda. Pero tampoco funcionaba, estaba solo en esa sala, con espejos por todos lados, una luz tenue venía del techo de color blanco que iluminaba la sala rectangular, me encontraba en la camilla a uno de los lados de la sala, esta vez no había ni puerta ni barrotes, el suelo era un espejo que rebotaba la imagen del techo. ¿Qué cojones era eso? Me miré las manos, las tenía atadas a ambos lados de la cama, noté que los tobillos también los tenía atados de igual forma. Hice fuerza para soltarme pero era inútil, entonces vi la vía y miré hacia el gotero, dentro de la bolsa boca abajo había un líquido verdoso claro, miré por dónde entraba la vía en el brazo, y vi como la vena estaba hinchada y había cambiado de color, de roja a verde, me miré los brazos, la piel estaba rara, había perdido el color tostadito que siempre había tenido, para convertirme en un SER de...

Capítulo 18: Pintura Fresca

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En el tercer día ya no sentía el dolor, sabía que estaba un pasito más cerca de la muerte, de la ansiosa libertad por lo cual estaba dispuesto a pagar lo que fuese por ser mía y de nadie más. Libertad, dulce y apacible victoria. Quería morir, pero ya me había callado tenía que responder, si lo hacía moriría. -         ¡Suficiente!- gritó esa mujer de armas tomar y los látigos cesaron. ¡No, no quería parar! Pero no me quedaban fuerzas, me había pasado dos días sin apenas poder descansar, pues el dolor me mataba, y ahora era el elixir más sexi que jamás podía desear. -         ¡Desatadle!- ordenó. El de la máscara de cuero dejó el látigo y se acercó para desatarme del potro, mis manos bajaron sin fuerzas para estar tumbado en el potro. Apenas podía respirar, pero intenté emitir cualquier ruido, pero no había suerte. -         ¡Llevadlo a la recamara!- ordenó la mujer. Tamp...

Capítulo 17: Gritos De Muerte

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Los días iban pasando, y seguía allí atado mientras que la memoria perdía el sentido de la libertad, en un momento de lucidez pude recordar, una de las noches más bonitas de mi vida, acompañada de Leonor. Solo así pude recordar lo que ella decía cuando las cosas se ponían de mal en peor “aunque el cielo deje de brillar el Sol y la Luna se apoderé de los días, pasar tus últimos días junto a quién amas, es el mejor regalo de Dios”. ¿Qué habrían sido de ellos tras mi captura? ¿Seguirían luchando siendo los últimos humanos en la Tierra? En el momento en que las luces de la jaula se habían apagado, y la luz de una pequeña rejilla iluminaba la lúgubre habitación, me permití llorar. Me sentía tan solo y tan indefenso, quería morir para no sufrir más. -         ¡Sacadme de aquí!- grité miré hacia a la izquierda dónde estaba el otro preso, pero ni se movía, al ver sus ojos mirándome y que había dejado de respirar, me asusté y grité tan fuerte que quise ap...

Capítulo 16: Amantes

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  Era el tercer día en el nuevo “hogar”, debo reconocer que esta nueva jaula está mejor equipada pero de todos modos sigo estando encerrado dentro de una jaula como si fuese un perro, por el cual nadie quiere adoptarme. De la misma forma en que vine, me ataron a la cama y me dejaron así, en estos tres días, una mantis religiosa viene a darme de comer, un puré que está asqueroso y un vaso de agua, eso es lo único que me alimenta y lo único que me dan, si cumplo mí deber. Todos los días, viene la chica a hacer lo mismo, darle amor y luego desaparece, creo que sé lo que pretende, porque no se va hasta que yo me sacio en ella. En algunas ocasiones he intentado entablar una conversación, pero la única vez que lo probé, terminé amordazado, ¿así que le va el ese rollo, no? -           Ella nunca dice nada.- decía otro prisionero que se encontraba encerrado dentro de la jaula y atado de manos y pies.- no le gusta que le hagan preguntas, so...

Capítulo 15: Ella

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  Me despertaron tirándome un jarrón de agua congelada, casi me ahogo por eso, grité pero no pronuncié nada importante. Reconocí la habitación, era muy parecida a la jaula, pero la diferencia era que una chica muy hermosa, estaba a mi lado, de pie, con los ojos azules y el pelo ondulado hasta la espalda moreno. Era una preciosidad de mujer, parecía haber despertado en un sueño, me moví para estar con ella más cerca, pero no podía, me di cuenta de que me habían atado de pies y manos en la camilla. -           ¿Qué es esto? ¿por qué estoy atado?- dije. La mujer se agachó se puso tan cerca que parecía que me fuese a besar, me detuve sorprendido y me quedé observándola. Abrió la boca y en cuanto vi sus dientes como alfileres, grité. -           ¿Quién eres?- le grité intentando apartarme de su cara, pero con la otra mano me agarró de la nuca y me acercó a ella, no quería que me besase. -...